“Yo no sé todo lo que podrá pasar, pero, sea lo que quiera, iré a ello riendo”

Alexandre Jollien (Filósofo, es paralítico cerebral)
Cada uno de nosotros tenemos nuestros propios recursos internos para enfrentarnos a situaciones difíciles en la vida. Un tratamiento de reproducción asistida y todo lo que hay antes y después de él, puede llegar meter a la persona o pareja en una tormenta emocional. Aprendemos a aceptar la situación hablando con amigos, profesionales, familiares, etc, pero la terminamos de aceptar cuando ese diálogo es con uno mismo, cuando realizamos las paces con nosotros mismos. CONFÍA EN TUS PROPIOS RECURSOS.
Petr Kratochvil
Y se necesitan las dos manos para que se produzca sonido. Así también cuando esperamos la prueba de embarazo necesitamos creer que podemos conseguir ese embarazo tan deseado, y teniendo los pies en la tierra también debemos ser conscientes que puede no ocurrir.
¿Y por qué solemos inclinar la balanza hacía el lado negativo? ¿Por qué creemos que no vamos a conseguir el embarazo? Podemos elegir los dos polos y apostar con mayor fuerza y energía por el SI. Ambas partes, tanto la pesimista como la optimista, nos acompañan en nuestro interior, entonces, ¿por qué no apostar en el día a día con todas nuestras fuerzas y energías por un SI? Nosotros podemos decidirlo.
En la web de Tahe Fertilidad hay una sección que os puede resultar muy interesante, en ella se ha tratado de dar respuesta a la mayoría de las preguntas que cualquier persona que se acerca a las técnicas de reproducción le gustaría tener claras.
Una dosis de pensamientos positivos es muy recomendable a la hora de realizar un tratamiento de reproducción asistida. No se trata de pensar que ya se tiene el niño en brazos, no, si no que en cada paso que se dé, se visualice como que se va a conseguir, que los resultados van a ir siendo positivos. Los pensamientos que pongamos en ese tiempo nos van ayudar a llevar mejor el tratamiento. Siéntate, relájate y visualízate realizando cada parte del tratamiento de una forma positiva.
Pararse y echar una mirada hacía nuestro interior nos aportará más tranquilidad y confianza en lo que estamos viviendo. Crecer desde nuestro interior es respetarse y no querer “no parar” después de un tratamiento. Permitirse un tiempo de reflexión y respeto hacía uno mismo en mente y cuerpo. Nuestro interior esta conectado con el exterior y la semilla comienza en el interior. Esta semilla es la que tenemos que cuidar y regar día a día para que nuestra actitud hacía el exterior sea optimista.
Para este año 2011 que comienza la ESPERANZA tiene que ser una aliada que no nos debe faltar en nuestros tratamientos y en los momentos duros de ellos. Nos ayuda a creer que se pueden conseguir las cosas y que cada paso que damos en el tratamiento va a ser bueno. Nos da tranquilidad dentro de la inquietud que podamos vivir. Es bueno que la esperanza la podamos ver con cariño y respeto pero teniendo los pies en la tierra. Sin distorsionar la realidad nos podrá acompañar con entusiasmo y optimismo. Merece la pena convivir con ella porque tal vez nos ayude al resultado deseado.